Comunicado a la opinión pública por la Paz de Colombia

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LIBERTAD – IGUALDAD – FRATERNIDAD

29 de agosto de 2019 e.·. v.·.

 

“Nadie tiene el derecho a suprimir la vida de un ser humano por motivos individuales o colectivos, y la civilización debe conducir a la supresión de la guerra, la pena de muerte; tradiciones de barbarie que por sacrificios inútiles, incitan al individuo por el ejemplo dado, a convertirse en homicidio por venganza, amor, odio, necesidad o interés”.

Georges MARTIN

 

La Paz no tiene amigos o enemigos. La Paz es un derecho inalienable que pertenece, sin distinción, a todos los seres vivos que poblamos el orbe. La Paz no es un proyecto del Gobierno de turno, tampoco una petición caprichosa de los pueblos. La Paz no puede tener colores políticos, no debe ser enarbolada como discurso útil para ondear banderas partidistas que la tomen como propiedad suya. El papel fundamental del Estado es garantizar la vida, la integridad, la libertad en todas sus formas; cualquier derecho sólo es posible a través de la Paz.

En este momento de nuestra historia republicana, algunos miembros de la exguerrila de las FARC-EP optaron por regresar a la vía armada como medio para justificar sus reclamaciones y, -según múltiples perspectivas- ante la negativa del establecimiento por dar fiel cumplimiento a los pactos de Paz acordados entre las partes institucional y la insurgencia, nosotros, Hermanos y Hermanas Masones pertenecientes a la Federación Colombiana de la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain – El Derecho Humano, rechazamos enfáticamente que las armas, la violencia, la desidia o los intereses económicos de unos pocos, primen sobre la razón y sobre el derecho de los pueblos a llevar sus vidas en Paz.

Rechazamos enérgicamente los asesinatos de líderes sociales, de campesinos, de indígenas, de estudiantes, de excombatientes y de miembros del ejército regular y de policías. Rechazamos, así mismo, que después de más cincuenta años de padecer la guerra estemos nuevamente ad portas de ver como nuestros conciudadanos sean desaparecidos, desplazados y despojados de su dignidad. No es aceptable, bajo ninguna circunstancia, que persista la explotación inconsciente de la naturaleza y con ella la pérdida de nuestra riqueza biológica, amenazada y afectada profundamente por el persistente fenómeno del narcotráfico y por los bombardeos.

Anhelamos que el Gobierno Nacional y los organismos veedores de la implementación del Acuerdo Final de Paz ejecuten políticas claras que aseguren el derecho, para que nuestro país sea efectivamente próspero y participe del concierto de naciones que logran superar sus años más crueles y construyen una sociedad fraternalmente organizada.