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R.·. L.·. 1796 Estrella del Sur

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En la Ten:. de Instalación, realizada el 25 de abril de 2003, e:.v:., un grupo de Masones del Oriente de Pereira, acatando los principios de la ORDEN MASÓNICA MIXTA INTERNACIONAL “LE DROIT HUMAIN” – “EL DERECHO HUMANO” y en razón del principio universal que permite la fundación de LLog:. , para bien de la humanidad, fundaron esta Respetable Logia.

 

Esta Logia ha mantenido un trabajo bien articulado y armónico en defensa y promoción de los derechos de los niños.

 

Todos los HH:. que han acompañado a esta Logia en su historia, en su sendero masónico, y que continúan ejerciendo con sabiduría y virtud los principios y reglamentos de la Masonería Mixta Internacional de LE DROIT HUMAIN - EL DERECHO HUMANO–, le han impuesto su impronta masónica personal a la orientación de este Taller, hoy más fuerte y en proceso de construcción de buen juicio, experiencia y conocimiento.

Los miembros de esta R.·. L.·., desde su fundación, han tenido la tarea insoslayable de desprenderse de hábitos malsanos adquiridos en la refriega propia de una sociedad convulsa, para sustituirlos por una formación más diáfana, cristalina, y prístina, con altos ribetes de un humanismo cimentado en el conocimiento de sí mismos, buscando sin reatos una ética que conduzca a la divisa: igualdad, libertad y fraternidad.

Cuando los masones se convierten en adalides de la humanidad, es cuando van adquiriendo madurez, dado ese conocimiento de sí mismos que esclarece la mente, haciendo a los masones personas rectas, solidarias, tolerantes, configurándose en su templo la belleza, la sabiduría y la fortaleza.

La justicia, integridad, imparcialidad, ecuanimidad, equidad, honestidad, honradez y probidad, llevan al masón a ser severo consigo mismo, en su intimidad y no se ufana, ni presume de sus virtudes y, lo más importante, respeta el pensamiento de sus hermanos y de sus congéneres en general.

Todos los masones, los aquí presentes y los ausentes, debemos tener como referentes estas calidades y cualidades. Sólo las virtudes precitadas, permiten proyectarnos allende los Templos, para trabajar sin tregua alguna por la humanidad, por la masonería global, la masonería Mixta Internacional de LE DROIT HUMAIN- , como humildes obreros aprendices que somos.

Es un imperativo categórico, seguir puliendo nuestra piedra bruta, hasta alcanzar un ancestral anhelo masónico: convertirla en un perfecto cubo, es decir, sin asperezas y sin filos cortantes. Toda la vida seremos picapedreros, pues la piedra bruta, después de pulida, deberá ser útil al plan de construcción de nuestro templo interno, desde luego, con las dimensiones y formas requeridas, además de su insustituible pulimento.

La Piedra Bruta, en su esencia, refiere a estar subsumido al sistema moral que la masonería imparte con relación a la perfección de sus miembros, para lograr el desarrollo espiritual, anclado en valores como el respeto, la fraternidad, la tolerancia, la humildad, la libertad y los derechos de los seres humanos.

Finalmente, el ethos cultural que forja nuestro carácter, por su condición de variopinto y generador de diferencias, no puede ser factor de enemistad, ni de divisiones al interior de nuestras Logias.

Al contrario, deben constituirse en las impulsoras del desarrollo de la razón, del pensamiento, del conocimiento, de los sentimientos y de las emociones; deben airear los espacios propicios para el debate; para el mejoramiento de nuestra cosmovisión masónica y del mundo en general; para el fortalecimiento de todo el constructo teórico que debe girar alrededor de una Federación más unida, más fuerte, más proactiva, apta para su proyección hacia el mundo profano, como reserva moral y ética que somos.